EMIGRACION TIC: LA HERIDA QUE NO CIERRA. UNA APROXIMACION AL DESANGRE DEL CAPITAL INTELECTUAL DEL PAIS

Hace un año durante la Cumbre de la Ingeniería Española, celebrada en el Instituto de la Ingeniería de España se lanzó como amenaza lo que era ya una evidencia: “Uno de cada diez ingenieros españoles se ve obligado ya a trabajar en el extranjero” datos anunciados por el propio rector de la Universidad Politécnica de Madrid.
A partir de entonces los datos que tan discretamente se habían evitado hacer públicos han ido desgranándose gracias a estudios e investigaciones en primer lugar privadas. Según el octavo Informe InnovaCEF, el 81 por 100 de los jóvenes investigadores que trabajan en España tiene elevadas posibilidades de marcharse al extranjero.
Otro análisis, este muy reciente, esta vez publicado por el Injuve y que viene a suplir algunos de los muchos datos y reproches sobre los que ningún organismo estadístico español estaba dando respuestas ha hecho una aproximación a la mayor fuga de capitales (estos de carácter intelectual) que sufre el país. http://www.injuve.es/sites/default/files/2014/17/publicaciones/Emigracio...
Con los datos estudiados podemos proyectar una cifra estimada de 341.000 españoles emigrantes en los cinco continentes, esta cifra se aproxima bastante a la del INE sin embargo hay investigadores como Amparo González-Ferrer, del CSIC, que doblan esta cifra basándose en los datos de los propios países receptores de la inmigración y que dimensionan esta crisis en lo que puede ser una década perdida, muy difícil de remontar para España.
De esta cifra, la del informe del Injuve, se estima en 218.000 el colectivo de los jóvenes (menores de 30 años) españoles emigrantes entre 2009 y 2013. Aproximadamente tres de cada cinco emigrantes españoles de 2007 a 2013 tienen entre 15 y 29 años.
La cantidad de participantes en la encuesta con estudios universitarios resultó abrumadora, dato que se relaciona con la prevalencia de estudios TIC entre esos universitarios. Realidad que es evidente para cualquiera que tenga relación con el sector donde muchos de los mejores talentos se han ido ya o están haciendo las maletas.
En cuanto a la región de origen de los emigrantes, las comunidades con un mayor porcentaje son Madrid, Andalucía, la Comunidad Valenciana y Cataluña.
Estos jóvenes consideran muy mala (78%) la situación económica general de España. Asimismo, ellos opinan que “la gravedad de la crisis ha empezado en el pasado reciente y seguirá manteniéndose en el próximo futuro. Según el 59% hace un año la situación estaba igual de mal mientras que dentro de un año España seguirá en la misma senda de inestabilidad y recesión (39%) o incluso, en opinión del 55%, estará peor que ahora”.
La conclusión del estudio es evidente “parece acertada la interpretación de que su trayectoria migratoria ha sido generada por la crisis y seguirá prolongándose mientras no se resuelva la precariedad económica y del mercado de trabajo en España”.
Según las conclusiones de otro estudio, este del Consejo Económico y Social, en su memoria anual, España se encuentra entre los Estados miembros con menor gasto en I+D sobre el PIB. Con un 1,3 por 100 frente al 2,0 por 100 de media europea, y en gasto privado un 0,7 por 100 frente al 1,3 por 100 en la UE-27. En 2013 la asignación por parte de los Presupuestos Generales del Estado a la partida de gasto correspondiente a I+D+i registró una nueva caída del 7 por 100 respecto al año anterior
Advierte sobre la caída entre los investigadores, que suponen casi el 61 por 100 del personal empleado en I+D, también ha sido evidente entre 2010 y 2012. La comunidad científica ha expresado su preocupación por los recortes y retrasos en la puesta en marcha de convocatorias del Plan Nacional I+D+i, que financia los proyectos trienales de unos 10.000 grupos de investigación. Según el colectivo, un tercio de estos grupos continúa a la espera de la financiación correspondiente a la convocatoria de 2012, mientras otro tercio espera la convocatoria de 2013 de proyectos del plan frente a la clara apuesta por las políticas de I+D e innovación de otros países europeos ante la crisis, que priorizan actuaciones orientadas a reducir la incertidumbre de la demanda, apoyar la financiación bancaria en empresas innovadoras, o garantizar el mantenimiento de las capacidades de I+D en sectores críticos así como los recursos humanos en ciencia y tecnología.
La información existente demuestra una serie añadida de problemas:
Uno, esto supone la renuncia por parte de España a apostar por la tecnología y la I+D como política prioritaria de Estado. Esto en sí es un SUICIDIO colectivo en el que no vamos a participar con nuestro silencio. El papel de viudas ostentado por unas Administraciones empeñadas en seguir el féretro de la burbuja del ladrillo es sólo una prueba de incompetencia, de falta de renovación de los cuadros y donde pervive una visión ideológica de la economía española alejada de los datos.
Dos, la decidida voluntad a no trabajar con datos por parte del regulador. El problema autoevidente de la fuga de cerebros en España no ha merecido atención hasta que el escándalo es universal. Tampoco se estudia el grado de “sobrinización” y la trayectoria eminentemente política de muchos cargos que deberían ser desempeñados por técnicos independientes. Esta es una de las causas de que nuestras políticas sean tan exageradamente caras y con una repercusión y resultado óptimo tan pobre. La paradoja de siempre, un clásico de la forma de hacer política tecnológica en España: si hay 5 millones de euros para apoyar un sector se destinan en hacer una sede para albergar funcionarios exclusivamente dependientes de los políticos.
Tres, no hay políticas de apoyo en los países receptores de emigración que faciliten la búsqueda de empleo o atiendan con eficiencia a esos ciudadanos que han sido literalmente expulsados de su país.
Cuatro, cualesquiera efectos que pudieran ser beneficiosos y que tengan origen en ese dramático exilio se están perdiendo pues no existe iniciativa alguna de establecer redes, generar comunidad y lograr sinergias con estas personas que podrían asimismo favorecer una dinamización de sectores ya moribundos (incluida la universidad). Estas personas son buenos españoles que se han ido porque no hay empleo ni horizonte en ese sentido en su país, salvo que seas político (y sus derivados) o cocinero.